Menu

Arte, historia, espiritualidad y tradición en Santo Domingo de la Nueva Guatemala de la Asunción

Festividades de octubre en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario

El 1 de noviembre de 1559, se fundaba en la Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala (Hoy La Antigua Guatemala), capital de la Capitanía General de Guatemala, la Cofradía de Nuestra Señora el Rosario, luego de su autorización por el primer obispo de la región, Francisco Marroquín.  Lo anterior lo apunta el historiador de la época colonial, Domingo Juarros en su “Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala”.  Esta cofradía se encargó del culto a la Virgen del Rosario y organizar su celebración.

Anterior a ello, la devoción y festividad de la Virgen del Rosario ya era de gran importancia desde los primeros tiempos de la época colonial. Su centro de culto era el antiguo templo de Santo Domingo, una de las iglesias más exuberantes y ricas de la ciudad.

Para ello se mandó a esculpir una notable imagen de la Virgen. Su escultor se desconoce actualmente.  La historiadora del arte Josefina Alonso de Rodríguez, menciona que lo que se conoce son los plateros que fundieron la imagen en el año de 1580: Nicolás Almaina, Lorenzo Medina y Pedro de Bozarraéz (siglo XVI).  Siguiendo a la historiadora, indica que fue concebida en estilo manierista.

A principios del siglo XVII, el historiador y cronista Antonio de Remesal escribió: “…Tuvo la Cofradía de los españoles era de mucha devoción, como se conoce hoy con el título de Nuestra Señor La Antigua.  Era devotísimo el padre Fray Lope de Montoya del Rosario de la Virgen; a cuya causa no se le caía de la mano, ni el Ave María considerando lo bien que la gente de la ciudad acudía a cualquier gasto del culto divino emprendió uno tan grande como fue hacer la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Plata, que es la mejor que hay hoy en las Indias”.

También en la primera mitad del siglo XVII, Tomás Gage, en su obra “Viajes Nueva España y Guatemala” describe a la Virgen del Rosario “…hecha de plata pura y del tamaño de una mujer de buena talla.  Está colocada en un tabernáculo hecho expresamente en la capilla del Rosario, donde hay por lo menos doce lámparas de plata que arden permanente delante de esta imagen…”

En la segunda mitad de ese mismo siglo, el poeta e historiador Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán también hace referencia al culto de la Virgen del Rosario: “El convento de Santo Domingo de esta ciudad de Guatemala en su admirable y magnífico templo; en una elegante y maravillosa cuanto capaz y pulida capilla, tiene la milagrosa y soberana imagen de Nuestra Señora del Rosario, de plata, sumamente devota y sumamente bella, que a la similitud de la de las Mercedes, muda su rozagante y encendido color en gualda palidez en ocasión de conflicto y necesidad popular.  La bella, hermosa y admirable estatura de su perfecta plata, será de dos cumplidas varas, fuera de la corona, y la de su divino soberano, graciosos niño, dormido sol, en brazos de la autora Virgen madre, de la que informa y constituye a un niño de la edad de un mes con movimiento tan natural, tan vivo y halagüeño, que enamora al linfático Rey y a las almas más ingratas y más dormidas…”

Luego del traslado de la capital de Guatemala y fundación de la Nueva Guatemala de la Asunción, el culto y festividad a la Virgen del Rosario continuó por el periodo republicano hasta la actualidad.  El Diario de Centro América da noticias de la importancia de la festividad en la  Nueva Guatemala a finales del silgo XIX: “Las fiestas de la Iglesia más alegres son: las de Nuestra Señora del Rosario, que se celebra en el templo de Santo Domingo”.

En pleno siglo XXI, la festividad está vigente y los habitantes de la ciudad de Guatemala y otros lugares del país, cada mes de octubre acuden a visitar a la imagen en la hoy Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario, Templo de Santo Domingo.

Alrededor del templo, portadores de la tradición gastronómica guatemalteca, colocan sus puestos de venta, donde familias y amigos disfrutan de las comidas como pepitoria, panitos de feria, dulce de coco, molletes, buñuelos, tacos, atol de elote, garnachas y otros.

Este mes de octubre de 2022, la tradición en su ciclo eterno continua en su viva vigencia. La festividad en honor a la Virgen del Rosario nuevamente ha movido la devoción, la espiritualidad, el arte y la cohesión social.   Su templo como en el pasado,   se ha exornado con el arte del cortinaje tradicional de talentosos maestros y maestras, ahora en tonalidades de los sépalos de la flor fucsia magallánica; artesanos herederos de la elaboración de flores en tela han querido plasmar su arte y técnica en honor a la patrona; todo estéticamente puesto para envolver a los fieles y visitantes en ese especial ambiente sagrado; muchos fieles  hace de nuevo la larga y esperada fila para tener el honor de estar a unos cuántos pasos de la histórica y consagrada imagen en ceremonia el 1 de octubre de 1995.  Los diferentes comedores temporales ubicados en las calles laterales, ofrecen nuevamente sus aromas y sabores tradicionales plasmados en comidas y bebidas que muchos no querrán regresar a casa sin haber disfrutado uno de ellos. 

Su importancia motivó que en Acuerdo Ministerial Número 1062-2021 del Ministerio de Cultura y Deportes, se declarara las manifestaciones culturales y religiosas en honor a la Virgen del Rosario que se realizan en el mes de octubre de cada, como Patrimonio Cultural Intangible de la Nación.

Desde aquellos lejanos años de las postrimerías del siglo XVI, en que fue colocada a su devoción la Virgen del Rosario, ha sido importante testigo de la historia de la ciudad. Este año 2022, nuevamente   convoca a personas y familias a visitar el histórico templo, a elevar una oración, a repetir la convivencia que abuelos, padres e hijos han disfrutado generación tras generación. 

Mientras el atol de elote y otros alimentos, esperan ser vendidos y degustados.  Otra vez la ciudad vive en este mes y en este año del siglo XXI, un episodio más de esta tradición que manifiesta año tras año la identidad y cohesión cultural de sus habitantes, movidos por el culto vivo alrededor de la Imagen de la Virgen del Rosario, Patrona de la República de Guatemala.

SISTEMA DE INFORMACIÓN CULTURAL

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

La Reina Rabin Ajaw “Hija del Rey” en q’eqchi’ es un certamen que se enfoca en elegir a la representante de la belleza indígena en Guatemala y busca rescatar las tradiciones y costumbres mayas (Sandoval y Benavente, 2013).